HISTORIA DEL LABRADOR RETRIEVER
La leyenda de la nutria 🦦
Rastrear el origen exacto de la raza del Labrador Retriever requiere embarcarse en un profundo estudio de diferentes teorías y propuestas que divagan por textos y escritos. Diversos criadores y expertos no logran aunar un origen exacto del Labrador Retriever y hacen alusión a historias sobre mestizajes tempranos y viajes entre continentes.
Ante el desconocimiento del verdadero origen y la necesidad de ilusión corre por entre los dichos populares sobre el Labrador Retriever una leyenda que endulza esta controversia. Dícese del origen de esta raza como un cruce espontáneo y natural entre un perro extraviado y una nutria solitaria en las Islas de Terranova (Canadá). Esta leyenda remarca una de las características más tipicas del Labrador Retriever: su cola de nutria corta y ancha de inserción baja en la columna vertebral.
Canadá como lugar de nacimiento
Se documenta en la Isla de Terranova, al norte de Canadá como el lugar que vio nacer a los primeros antepasados del Labrador Retriever de la actualidad. Estos ejemplares tenían una morfología y características físicas diferentes, sin embargo conformaron las bases físicas y comportamentales del Labrador Retriever actual.
La Isla de Terranova es una región al norte de Canadá, al lado de las costas de la Provincia de Labrador. Destaca su forma de vida marítima y pesquera en sus gélidas aguas frecuentadas por múltiples marineros de diferentes partes del mundo.
Posible origen en perros de trabajo británicos y portugueses
Existen documentos e investigaciones que aportan pruebas seguras del inicio de la raza del Labrador en el siglo XVIII a través de una variante del Terranova llamada "Saint Johns" de orígenes desconocidos. Se cree que esta raza se crío en las costas canadienses proveniente de los colonos de las Islas Británicas y de Portugal. Traían perros de trabajo como ayuda en las labores de caza y pesca. Dentro de este mestizaje libre y la cría natural con los ejemplares autóctonos de la Isla de Terranova pondríamos establecer el inicio de la raza de perro de aguas de San Juan o Saint Johns.
Estos perros de trabajo británicos por un lado (ver fotografía abajo) establecieron la morfología sobre la que se asentaría posteriormente el Labrador Retriever: pelo grueso de doble capa preparado para bajas temperaturas, aplomos robustos y musculosos, hueso marcado, las características orejas caídas y el manto negro uniforme.
Otra raza de trabajo que participaría en el asentamiento de las características del Labrador Retriever es el Cane di Castro Laboreiro que fue utilizado por los campesinos en las costas del norte de Portugal, cuyos muelles eran un centro del tráfico marítimo muy importante. Como hemos comentado estos perros de trabajo portugueses junto con los británicos fueron el punto de partida para la conformación de la raza.
Esta teoría la apoya la fundadora del criadero de Mansergh, Mary Roslin-Williams que ha participado en el descubrimiento de la historia de la raza del Labrador Retriever. La Sra. Roslin-Williams apoya que fue el Cane di Castro Laboreiro, una raza que podemos incluso apreciar actualmente, la que pudo participar en el mestizaje incicial del Labrador. El Laboreiro está reconocido por la FCI como perro guardián y de pastor. Es un perro de tipo mastín, robusto de andares relajados y ágiles.
Es de destacar su similitud con el Labrador Retriever en cuanto a la descripción de su comportamiento, ya que son conocidos por su lealtad, docilidad e inteligencia. La palabra portuguesa "Laboreiro" guarda una similitud fonética con el nombre de nuestra raza "Labrador" por lo que hace pensar en una posible confusión de los antiguos pescadores de Terranova al recibir en sus tierras a estos ejemplares portugueses.
El perro de Terranova
En las costas de Terranova se instauró un centro de comercio marítimo iniciado varios siglos atrás en Bristol (1494, Inglaterra) que permitió un gran crecimiento de la industria pesquera de Terranova y la llegada de otros países europeos a sus muelles. Para agilizar y facilitar el trabajo a los pescadores destacaba el perro de Terranova, un perro de trabajo y pesca que gracias a su fuerte estructura muscular y su pelaje largo, grueso y de doble capa le permitían tener unas habilidades innatas para la natación y el cobro de piezas de pesca en el agua. Esta raza se originó en nuestra isla canadiense y se diferenció en dos tipos de perro: el "Terranova mayor" y el "Terranova menor" o ya mencionado perro de aguas de San Juan.
El Terranova mayor, un perro de gran tamaño tenía una capa de pelo demasiado gruesa y abundante, lo que hacía que esta se congelase cuando salía del agua. Esta característica hizo que su hermano el perro de aguas de San juan tomara ventaja. Este mantiene un pelaje de doble capa corta y aceitosa que repelía el agua sin que se formase hielo, una clara ventaja en esa zona. Le confirió gran popularidad entre los pescadores de Terranova, y unido a su determinación y pasión por el cobro de las piezas en el agua, su gran inteligencia, resistencia y facilidad para el adiestramiento le permitieron diferenciarse claramente del Terranova mayor.
El coronel Meter Hawker explica en su escrito de 1814 que el perro de aguas de San Juan es una variante del Terranova y dice así:
"Excelente para cualquier tipo de caza, tiene de ordinario el manto negro y no es más grande que un pointer. Es extremadamente veloz en la carrera y en la natación. Tiene hermosas patas, pelo corto y cola que no está enroscada como la del Terranova Mayor".
Por tanto, ya en las descripciones del siglo XIX podemos apreciar este parentesco entre ambas razas que poco a poco se fueron separando hasta lograr una diferenciación clara. Pero nuestro Labrador Retriever aunque mantiene un parecido con el perro de aguas de San Juan, no es idéntico, por lo que nuestra raza tuvo que desarrollarse posteriormente entre el siglo XIX y el XX.
Primeros ejemplares en Europa
Gracias a la documentación y las investigaciones de numerosos amantes de la raza, se llegó a la conclusión de que el Labrador Retriever vino a Europa a partir de los viajes pesqueros que se realizaron entre las costas de Terranova y Poole Harbour (Inglaterra).
La importación del perro de Saint Johns a Inglaterra data de la década de 1830 por el segundo Conde de Malmesbury, James Edward Harris, que vivía en Hurn Court cerca de Poole Harbour (Inglaterra). Produjo la primera estirpe de Labrador Retriever negro asentando las características típicas de la raza que conocemos actualmente. Amante de la caza de aves acuáticas quedó enamorado de su morfología e inteligencia, por lo que estableció un programa de cría en su finca privada de la costa sur.
A principios de la década de 1880 el sexto duque de Buccleuch y el tercer conde de Malmesbury asistieron a una jornada de caza de aves acuáticas en la costa sur que llamó la atención a Buccleuch sobre las habilidades de caza de los perros de Malmesbury. El conde había mantenido las líneas de sangre de los perros importados lo más puras posibles, evitando los mestizajes para mantener las características sobresalientes en la pesca y el cobro. Malmesbury obsequió a Buccleuch con algunos ejemplares considerados "exóticos" y de alto valor de su perrera para que continuara con el programa de cría y desarrollo de la raza.
Aquellos perros eran Ned (nacido en 1882) y Avon (nacido en 1885), que constituyeron los primeros labradores de estirpe negra pioneros en la generación y estabilización de la raza tal y como la conocemos actualmente. Se reconoce a Buccleuch Avon una cabeza fuerte, expresión dulce, el doble manto y la cola de nutria. Además queda registrado que portaba el alelo recesivo "b" chocolate debido a que tuvo las primeras camadas registradas de este color.
El conde de Buccleuch los estableció en sus Kennels y se encargó del mantenimiento de la raza. Podemos afirmar que su línea y programa de cría era muy cuidada, por lo que todos los ejemplares de su perrera no tuvieron mestizaje alguno con perros autóctonos de Inglaterra. Su línea de sangre provenía exclusivamente de los primeros perros importados de Canadá.
Los Kennels de Buccleuch fueron fundamentales para la constitución del Labrador Retriever actual. En su perrera alcanzó aproximadamente 150 ejemplares con fines de trabajo produciendo una línea de sangre que ha engendrado a muchos campeones a lo largo de los años. El original Labrador Buccleuch tiene unas características de perro de caza, con un buen olfato, mordida tierna y un temperamento valiente e inteligente. Destaca una cabeza más corta que la del Labrador Retriever actual, el pelaje mantiene su doble capa que repele el agua y su cola de nutria que le asiste en el nado a modo de timón.
A finales del siglo XIX y principios del XX, Inglaterra se encontraba en medio de la Revolución Industrial y desarrollo intelectual. Las mentes más fascinantes ansiaban explorar y crear nuevas formas, especialmente de la mano de los aristócratas que poseían medios económicos suficientes para financiar aquellos proyectos que deseasen. Gracias a ello, el Labrador Retriever ve su nacimiento en un rico entorno que le impulsa hacia la mejora constante. Le debemos a Buccleuch poder disfrutar de nuestros Labradores en la actualidad, ya que como veremos a continuación, el desarrollo de la raza fue complicado y arduo en esos años.
Pese a que existían unos cuantos ejemplares en perreras inglesas, estos no eran suficientes para la constitución de líneas de sangre puras evitando lo posible la endogamia y el mestizaje.
La extinción del perrro de aguas de San Juan
Debemos mencionar algunas situaciones problemáticas que influyeron en esta situación, como altercados políticos entre Terranova e Inglaterra. En 1780, el gobernador de Terranova quiso aumentar la cría de ovejas y así combatir su despoblación. Las ovejas se encontraban amenazadas principalmente por los perros, por lo que ordenó que no se podía tener más de un perro por familia. Cualquier perro era sensible a esta medida incluyendo los perros de aguas de San Juan cuya población no era precisamente abundante y se encontraba en constante declive. La medida redujo drásticamente la cría de estos ejemplares durante más de un siglo, destruyendo crías al nacer y focalizándose en las hembras.
A ello debemos sumarle la imposición de la Ley de Cuarentena de 1895 que impuso Gran Bretaña ante el ataque de rabia que reinaba en Terranova. Se prohibió entrar a Gran bretaña a los perros sin una licencia y sin someterse a una estricta cuarentena de seis meses. Dichas dificultades no impidieron que el sexto duque de Buccleuch en su tarea de conformar y cuidar la raza importase algunos perros más desde Terranova entre 1933 y 1934 para proveer de ejemplares puros y continuar la línea de sangre.
En la década de 1930 era extraño encontrarse con algún perro de aguas de San Juan por Terranova y finalmente se extinguieron sus últimos ejemplares en la década de 1980 por falta de hembras para la cría.
Primeros registros oficiales
La raza del Labrador Retriever fue reconocida por el Kennel Club Inglés oficialmente en el año 1903, y en el Kennel Club Americano en el 1917. Con este reconocimiento queda establecida la suficiencia de la raza y su estándar que deberá liderar los programas de cría y mejora del Labrador Retriever.
Primer Labrador Amarillo
Aunque al principio predominaron los ejemplares negros directos del perro de aguas de San Juan, no sería hasta un tiempo después que se estandarizarían los tres mantos oficiales del Labrador Retriever: amarillo, negro y chocolate. Antes de dicha estandarización, los cachorros que nacían con un pelaje diferente al negro se mataban, no se utilizaban como ejemplares para la cría o simplemente no se registraban.
El primer labrador amarillo data de 1899 llamado "Ben of Hyde" de pelaje pesado nacido en las perreras de Major CJ Radclyffe. Sus orígenes son completamente desconocidos, por lo que es difícil rastrear el origen del pigmento amarillo oscuro que se gano la fama de "Dorado". Más tarde fue cambiado a "Amarillo" por el argumento de que el oro no se distinguía como color.
Ben of hyde tenía un manto típico Red Fox, un color descrito como "caramelo" o "dorado oscuro". Este tono empezó a diluirse a través de la cría selectiva y el éxito que tuvo el amarillo más claro después de la Segunda Guerra Mundial. No sería hasta la década de 1980 cuando el interés por los tonos Red Fox llamo la atención de criadores ingleses que gracias a Balrion King Frost (ejemplar negro con descendencia Red Fox, 1976) se le atribuye el renacimiento de esta coloración. En 1929, Kinclaven Lowesby fue el primer Labrador Retriever amarillo registrado en el libro genealógico del AKC.
Hemos escrito un artículo específico para hablar sobre el Origen del Labrador Chocolate.
Finalmente el Labrador Retriever es una raza que ha conllevado mucho esfuerzo y dedicación para su constitución tanto en morfología como en carácter e inteligencia. Aunque conocemos la gran influencia que tuvo el perro de Saint Johns en la generación de la raza, varios documentos dejan constancia de otros mestizajes posteriores con diversas razas provenientes de Francia como el sabueso negro de St. Hubert, el Cane di Castro Laboreiro de Portugal, antiguas razas provenientes de Europa, el Elkhound Noruego, el Gordon Setter y perros pertenecientes a los indios nativos de Terranova. (ver Genética Avanzada del Color).
La mezcla de todas aquellas razas unida a una correcta selección y cría nos ha permitido disfrutar en la actualidad de esta fantástica raza para múltiples fines, situaciones y para toda la familia.